• Repensar la comunicación, repensar la empresa

    29.06.2007 | Categoría: Comunicación empresarial | Etiquetas:

    playa250Ahora que llega el verano muchos nos tumbaremos en la arena de alguna playa e intentaremos relajarnos. Después de cambiar varias veces de postura quizás nos quedemos mirando algún punto lejano de la costa con aire ausente. Seguramente alguna vez tendremos tiempo de pensar en algunos aspectos de nuestra empresa, como la comunicación, a los que a menudo no se les da demasiada importancia. Las claves de la comunicación son sencillas, su aplicación no siempre lo es tanto.
    Si partimos de la teoría en una comunicación existe un emisor (la empresa), un mensaje (identidad corporativa, los productos, la información y publicidad…), un receptor (el mercado), un canal (personal, impreso, publicidad, Internet…), una respuesta o feedback (el mejor son las ventas…) y también algo llamado ruido (todo lo que falla e impide una correcta comunicación con el receptor).

    Como estamos en verano y para no cansar centrémonos sólo en la figura del emisor. En la empresa el emisor se convierte a su vez en parte del mensaje. Me explicaré: en el proceso comunicativo, a todo lo que queremos transmitir (información sobre productos, ofertas, tecnología, etc.) se le añade, por parte del receptor, toda la información que, de manera consciente o no,  dispone sobre su empresa, lo que de manera global se puede definir como su identidad corporativa.

    Esta identidad no se circunscribe sólo a el diseño de su logo o la publicidad gráfica que realiza, sino que abarca todo su estilo como empresa: la forma de atender al cliente, la disposición y limpieza de sus instalaciones, el diseño de los productos, el embalaje, los trajes de los operarios, etc. Y todo aquello que el cliente percibe cuando se relaciona (se “comunica”) con la empresa.

    Si deseamos repensar la comunicación de la empresa primero debemos mirar en el interior e intentar cambiar aquellos aspectos de su estilo que no encajan con la imagen que queremos comunicar , en vez de intentar esconderlos o maquillarlos. Una página web apabullante o supermoderna no superará la prueba de la visita del cliente a unas instalaciones obsoletas o un producto con un diseño poco estético o funcional.

    Algunas organizaciones pretenden mejorar su imagen superficialmente y no se dan cuenta que su verdadera imagen no mejorará sino dentro de un proceso de cambio profundo de la propia empresa.

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