• Justos por pecadores

    08.10.2007 | Categoría: Comunicación empresarial | Etiquetas:

    candadoEl mes pasado asistí a una jornada organizada por Bizkaia Enpresa Digitala, para difundir las obligaciones legales de los propietarios de páginas web y otros individuos que utilizamos Internet. La jornada era gratuita (incluido el café y las pastas) y fue eficazmente impartida por dos abogados de la firma Martin&Lawson. La presentación fue muy correcta y se puede descargar en las páginas dedicadas en EnpresaDigitala : Parte I y Parte II. A todos los que tengan alguna duda sobre el tema les recomiendo esta presentación.

     Durante el transcurso de la jornada estuvo constantemente abierto el turno de preguntas y los allí presentes (que eramos de procedencias muy variadas) llegamos a la conclusión de que nadie cumplía la ley (lo deduzco de las preguntas planteadas, aunque no puedo ser categórico), aunque había una voluntad bastante amplia de hacerlo. De todas formas quedó claro que la ley, en la práctica, sólo perseguía a las web de entidades y personas radicadas en el territorio español y que además lo podía hacer con unas multas de un importe bastante oneroso. Y así salimos de allí, con la idea de que a la mínima íbamos a ser perseguidos como criminales, hasta nuestra posterior ruina económica (de lo cual más de alguna sentencia puede dar crédito). La razón de esta persecución se basaba en que éramos legales y localizables, cosa que la mayoría de las empresas que realizan actividades poco recomendables en Internet no lo es.

    Ya en casa hice inventario del spam no deseado que recibo y llegué a la conclusión, que el de empresas localizables y semilegales en su uso (me permiten darme de baja, aunque no me han pedido permiso previo de forma consciente) no llega ni al 1%. Contra esas empresas puedo establecer mi derecho de renuncia o incluso denunciarlas, pero contra el otro 99% no tengo ningún derecho práctico. Por otro lado , cualquier fallo en mis envíos o información puede llevarme a la ruina. Y puedo comprar aparatos y DVDs en Portugal sin canon, pero no a mi proveedor habitual.

    Al final esta ley puede hacer dudar a más de uno a utilizar las posibilidades del marketing por Internet, por las posibles consecuencias legales que le puede acarrear, o incluso el chantaje de algún desaprensivo. Lo más cauto, parece decirnos la ley, es cumplirla, pero por si acaso hacerlo desde algún país extranjero, no sea que la experiencia en Internet nos salga mucho más cara de lo que pensamos. Y de mientras seguiremos recibiendo miles de ofertas sobre relojes falsos, alargamientos de miembros y otras sandeces, a cuyos emisores nadie va a perseguir o multar.

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