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Vanessa Redgrave y la comunicación Karma
Pensaba hablar en este artículo del karma marketing, que no sé si existe, ya que cada día aparece una nueva especialidad de marketing. Entendiendo el concepto de karma en el sentido de la canción de Jorge Drexler “Todo se transforma” :Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.Me refiero a ese tipo de acciones comunicativas, en las que el emisor y receptor intercambian bienes, servicios e incluso sensaciones, de manera beneficiosa para ambos.
Voy a poner un ejemplo que me parece paradigmático, el de la Asociación de Donantes de Sangre de Bizkaia. Cuando uno va a donar sangre (animo a probar el tema), el mero hecho te hace sentirte bien psicológicamente (¡qué bueno soy!), pero además cada vez que una persona realiza una donación, le toman la tensión sanguínea y le hacen una prueba de hierro en la sangre. Con eso ya casi estaríamos en paz. No contentos con esas atenciones, a la semana envían los análisis, indicando si se padece alguna infección (sida, hepatitis, etc.). A estas alturas no sé si realmente estoy haciendo un favor a la comunidad o me lo están haciendo ellos a mí. Así que cuando, al de dos o tres meses, recibe una carta donde le informan que puede donar otra vez, y le envían un mensaje al móvil para recordárselo, el donante no se siente invadido en su intimidad, sino casi agradecido.
No sé si este tipo de estrategia de comunicación se puede trasladar miméticamente al mundo de las empresas, pero sí se pueden sacar conclusiones de cara a la fidelización de clientes y la inclusión de valor añadido en la propia relación comunicativa.
El otro ejemplo karma se refiere a las acciones humanitarias de los personajes públicos. El otro día (25/11/2009) un amigo periodista me invitó a un acto de Unicef , en Bilbao, en el que se proyectaba una película de Carlo Nero, presentada por el mismo y su madre Vanessa Redgrave.
Antes del acto tuvimos la suerte casual de poder estrechar la mano de la legendaria actriz, al coincidir en el hall del hotel en el que estaba alojada, cuando bajaba a reunirse con la organización de ZINEBI (Festival Internacional de Cine Cortometraje y Documental de Bilbao) y su director Ernesto del Rio, al que habíamos entrado a saludar.
Luego de este pequeño acontecimiento (por lo menos para mi) fuimos al Guggenheim a ver la película, incluida como actividad del Zinebi. Primero escuchamos atentamente un firme alegato de la señora Redgrave en favor de los derechos de los niños y después pudimos contemplar el filme. En el mismo se recogían las acciones de la Unicef a lo largo de historia, y en el documento aparecían conocidos actores que han sido o son embajadores de la organización. La película en sí estaba bien realizada pero no tenía más que un valor documental y promocional, con la sana intención de despertar conciencias.
El pase, sin embargo, me hizo reflexionar sobre la tranferencia de valores que se estaban dando en esa acción comunicativa. El intercambio aquí se realiza a tres bandas: por un lado el personaje público se ve inundado de un halo de bondad e indulgencia hacia su imagen, por otro la organización recoge, en forma de audiencia, el poder de convocatoria y atracción mediática de esta persona, por último el público se siente atraído tanto por el personaje, como por la organización y disfruta del halo mitómano como de la sensación compasiva que domina el evento.
En este caso la comunicación si es kármica, aunque no estoy seguro que pasara lo mismo en la presentación de una nueva colonia o línea de ropa. A menos que los asistentes fueran compensados de alguna forma, con un regalo o una actuación de algún artista en exclusiva.
Para terminar me referiré a otro tipo de marketing karma, este más enfocado al mundo de Internet y la informática. ¿No es curioso que algunas de las mayores empresas en este momento (Google, Facebook, incluso en sus inicios Apple), nacieran de personas que no estaban interesadas en forrarse, sino en crear y desarrollar nuevos productos y servicios para los demás?. De hecho Google nos sigue ofreciendo la mayoría de sus servicios de forma gratuita…
Bueno, creo que más que explicar algo lo he liado todo, pero mi objetivo era más crear ámbitos de reflexión que doctrina. Agur..

