• Trabajo en red, competencia y cooperación

    03.07.2007 | Categoría: Sociedad y Comunicación | Etiquetas:

    redesLos que trabajamos en microempresas o pequeñas empresas estamos obligados a crear una red de cooperadores necesarios para poder ofrecer el máximo nivel de servicio a nuestros clientes. Estas relaciones con lo que serían colaboradores, más que meros proveedores, no siempre es fácil. Es normal que surjan recelos sobre la propiedad del cliente (parece un chiste) o la justa retribución de la parte del trabajo que cada uno realiza.

    El desarrollo de Internet ha facilitado mucho el trabajo en red aunque no puede hacer nada con nuestra manera de pensar respecto a los demás, a los que normalmente vemos como depredadores listos a devorar nuestra presa. Aún así el trabajo cooperativo o distribuido en red es una de las formas de desarrollo laboral con más futuro. David de Ugarte acaba de terminar un libro titulado El poder de las redes, en el que habla de esto y mucho más. Aunque centrado en el mundo de Internet, analiza con profundidad el fenómeno de las redes sociales y su impacto en el desarrollo humano. Todo ello se puede extrapolar hacia la comunicación en las empresas y la propia organización del trabajo.

    En esta línea si nos fijamos en el mundo de la comunicación hay un paradigma de trabajo que siempre me ha llamado la atención: el mundo del cine. Normalmente se ha visto la cinematografía como algo a caballo entre el arte y la industria. Sus empresarios han tenido mala fama entre sus  colegas, que les acusaban de aventureros y vividores. Sin embargo, si examinamos con detenimiento la industria del cine, vemos que responde a las exigencias que actualmente se piden a las empresas de nuestro entorno: investigación constante, selección del personal más cualificado, colaboración entre departamentos, adaptación al mercado, tecnología, etc.

    En el cine se reúne un grupo de trabajadores AD-HOC, para el desarrollo de un único producto. Ese producto cuenta con un importante trabajo de investigación y desarrollo previo, se realiza con la última tecnología disponible y enfocado a lo que el mercado pide en cada momento. Los que trabajan en una película compiten duramente entre sí hasta que son seleccionados y luego colaboran por realizar el mejor producto posible. Son empresas de corta vida (lo que dura la película) que se desmontan y se vuelven a montar para adaptarlas a un nuevo producto. ¿No es esto el colmo de la flexibilidad y la eficacia?.

    Aunque la industria cinematográfica tiene sus vicios y defectos, lo interesante es fijarnos en su estructura de actuación como ejemplo de las nuevas formas de trabajo que el desarrollo de las TICs está facilitando.

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