Cuando se diseñan páginas web y sobretodo aquellas destinadas a los sitios de e-comerce o con una implicación muy directa en las ventas, se cae, muchas veces, en la tentación de hacerlo sin tener en cuenta al usuario final. Muchas de ellas son frías o nos cargan de una excesiva información sin ningún tipo de orden. A veces, incluso, nos abruman con un batiburrillo de ofertas que se pisan unas a otras y que hacen que la compra se vuelva estresante.
Aprovechando que los amigos de Smashing Magazine han publicado un excelente artículo sobre como deberían ser las páginas de productos, vamos a destilarlo, aderezándolo con algún condimento de cosecha propia, para ver si logramos aprender algo.












Dado que todo el mundo va a sacar sus listitas de lo más guay para el año próximo, yo no he querido ser menos y voy a hacer mis apuestas, según lo que se ve por ahí (me refiero a Internet). Seguramente no acertaré demasiado e intentaré acercar el ascua a mi sardina, pero es lo que hace todo el mundo, así que no me voy a cortar un pelo. Y de revisar lo del año pasado, nada, ¿quién se acuerda lo que dijeron los videntes sobre 2010?.
Muchas veces me preguntan qué es el marketing de contenidos y cómo aplicarlo a la empresa. La mayoría de los que me lo preguntan lo están usando ya o lo han utilizado alguna vez.