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Cambiamos la forma de trabajar del Mundo
Esta frase, que parece un poco bilbaína, es mi traducción libre del eslogan (“Changing How The World Works”) de la compañía ODesk, una empresa radicada en Estados Unidos que se dedica a relacionar a los trabajadores freelance, con sus posibles clientes y viceversa. Han creado un extenso mercado de trabajo on-line, donde se subastan posibles contratos y horas de trabajo, al mejor postor. Los trabajos están en su mayoría enfocados al desarrollo informático o tareas de oficina. Uno puede contratar desde un asistente personal a un profesional informático de altos vuelos. Todo de forma directa y a nivel global.Aquí, más cerquita, tenemos empresas como InfoLancer, que están abriendo posibilidades a los profesionales autónomos, en un ámbito más local, pero con la misma filosofía. Los ingresos de estos mercados on-line vienen tanto de los servicios premium, para profesionales y posibles clientes, como de pequeñas comisiones sobre los importes de los contratos.
Todos estos servicios son la punta del iceberg de la nueva economía del outsourcing, que nos viene encima. La filosofía de esta nueva panacea es bastante simple: ¿porqué voy a hacer trabajo administrativo o de programación en mi empresa del primer mundo, si hay un trabajador indio o chino, que lo puede hacer por mi y al coste de mi café de la mañana?. Es decir, globalización pura y dura. En el mundo anglosajón la idea está calando hondo, ya que cuentan con el idioma inglés como nexo de unión, para múltiples servicios. Aquí vamos un poco más lentos, aunque existe un campo de actuación muy amplio en hispanoamérica y, además, para ciertos trabajos, como la programación, el idioma no es importante. Si lo que deseas es que respondan tu correspondencia, el asunto cambia, pero todo llegará.
El sistema tiene sus gurus, que escriben libros (ver en Amazon) sobre cómo se hicieron millonarios sin pegar un palo al agua y como dirigen sus negocios, gracias a Internet, desde alguna playa del caribe. Podemos tomarlo a broma, pero otros personajes más serios como el empresario indio Nandan M. Nilekani, que nos narra el futuro de la India y su relación con la tecnología en su libro Imagining India, nos dan una visión amplia de los paises emergentes, sus potencialidades y paradojas. La pregunta del millón es entonces pensar en que si subcontratamos todo (diseño, producción, administración, desarrollo informático, etc.) a empresas de países emergentes, ¿a qué nos vamos a dedicar los trabajadores del primer mundo? y , sobretodo, ¿de qué vamos a vivir?
Creo que por si acaso no estaría de más aprender un poco de chino e indostano, por si en el futuro necesitan allí alguien que les limpie la casa, mientras ellos van al trabajo.
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